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Multiventura en Alicante

Aperturas Chicharreras

Es principio de febrero, Mallorca tiene un clima amistoso, ni demasiado frio ni demasiado cálido. De nuevo, están de vuelta en la isla los colegas de Madrid, un grupo muy tenaz, motivado, fuertes como rocas y con ganas de vida. La combinación de todas estas cosas es lo que mueve mis alas para querer despegar, coger vuelo y aventurarme en lo desconocido.

Pasamos unos días escalando deportiva por a isla, como cada vez que venían, y las conversaciones se iban poniendo en línea hacia el objetivo, entre pegue y pegue. Con Rubén, cuadramos a la primera, sin ningún tipo de problema, y enseguida entendí que era un compañero de cordada inmejorable. Él quería abrir una vía, desde abajo, en la zona de Taghia, Marruecos. Es un lugar increíble donde ya habíamos estado los dos varias veces pero por separado. Teníamos ganas de probar esta experiencia en el continente vecino y de paso dejar una pequeña muesca en las reseñas del lugar.

Taghia, te enamora desde el minuto cero, tanto si te gusta la escalada, el montañismo o solo pasas por allí para conocer su cultura y pueblo. Las veces que he estado por allí, he disfrutado muchísimo con el tipo de escalada que alberga el lugar y el tipo de vías que tiene pero nunca me había hecho a la idea de abrir nuevas líneas. Siempre pensando que puedo hacerlo en casa y que estaría más cómodo y seguro pero en eso reside la aventura, sitios desconocidos, fuera de tu zona de confort y donde tienes que cuidarte y cuidar a los tuyos como una regla de oro. Para ejecutar este tipo de empresa se necesita un buen equipo, en el cual tengas confianza y fe, cuesta mucho encontrar las personas adecuadas para adentrarte en este tipo de aventuras. Personalmente, quiero sentirme bien, cuidado y con gente de frente para que cualquier tema que pueda salir, y os aseguro que salen, se pueda hablar cara a cara y sin rencores.

Vistas_Taghia

Divagamos en lo más profundo del proyecto de la apertura, visualizamos las fotos de la pared una y otra vez, trazamos la línea en ella sin tener la certeza de si realmente se podía escalar ese trozo de pared. Un punto interesante era que ya teníamos info de otras vías en la misma pared pero como ya sabéis, un muro de roca entre 600 y 400 metros de altura y varios quilómetros de largo, no es nunca igual y es impredecible cada metro de roca en cuanto a presas de escalada se refiere. Te puede dar todo o simplemente no darte nada.

Rubén, ya había llegado hasta pie de pared, en algún viaje anterior, había tomado fotos del muro e incluso verificado lugares donde pernoctar para no gastar demasiado tiempo en idas y venidas desde el pueblo. Siempre se duerme mejor pero, en mi opinión, te saca de la realidad de la apertura, de la aventura.

Pasó, más o menos, un mes y el grupo estaba por volver a la isla de nuevo y justo hablando por teléfono con Javi, que ya nos habíamos conocido previamente y sería y es otro fiel compañero de cordada hasta que nos reunamos con los Dioses, le comenté la posibilidad de abrir una ruta en Mallorca antes de irnos a Taghia. A vista de nuestra poca experiencia en el tema, me pareció buena idea poder jugar en casa primero. Yo tenía cierta experiencia en aperturas, gracias a Derek, y otras exploraciones  en diferentes actividades de montaña lo cual me daba la suficiente garantía y seguridad para enfrentarme a este proyecto y saber progresar correctamente.

Javi y Rubén se motivaron de primeras con la propuesta y no lo dudaron ni un solo momento, se habían comprado una máquina de taladrar “Bosch” pequeña, potente y ligera y estaban ansiosos por darle uso. En palabras chicharreras, a partir de ahora, le llamaríamos “desvirgarla a lo grande”. Acto seguido, se le llamo “La Chicharrera” y a los parabolts “los chicharros”.

Todo empezaba con mucha energía, una vez que el grupo volvía a estar por la isla, nos pusimos manos a la obra con los preparativos, gracias a unos días de lluvia que nos pusieron el freno y a la vez dando el pistoletazo de salida. Tenía todo en mi garaje de casa. Cuerdas para fijar y las de escalada, los bolts de 8mm, las chapas, herramientas varias, el sierro, mosquetones, petates, taladro y brocas, baterías a punto y demás cositas que rellenan cada hueco de los petates.

¿Y dónde vamos a abrir? Nadie sabía nada excepto yo, eran el único que tenía información de la situación de la pared y aproximación, tiempos y demás. El lugar elegido era el Entreforc, sitio emblemático para mí y también en la isla. Esta dentro de un paraje natural como es el torrent de Pareis, es la unión de dos de los barrancos más importantes de la isla, torrent de Gorg blau y torrent de Lluch. Un auténtico paraíso de la verticalidad y el aislamiento. Salvaje y natural. Producto del trabajo de la madre naturaleza durante muchos años hasta ser, hoy en día, lo que es. El acceso a este lugar empieza desde la carretera MA-10 de la sierra de Tramuntana, desde el parking sale una senda que va descendiendo ligeramente, al principio, hasta que toma gran desnivel. Aproximadamente se descienden unos 350 mtrs hasta llegar al cañón, casi una hora de reloj. Una vez aquí, tenemos que adentrarnos hasta llegar a nuestro destino, en este caso son 30 minutos más al ser la última parte del muro.

Escalada_Entreforc_Torrent_de_Pareis_Mallorca

Con el equipo preparado y los días lluviosos, nos come la ansiedad por realizar la primera aproximación y ver si las paredes están actas para la función. Decidimos bajar con algún porteo de agua y materiales varios que podemos depositar a pie de vía para cuando cese la lluvia. Llegamos al punto y todos vemos la pared, el aspecto tenebroso  y vertical que ofrece una pared desconocida e inescalada. Aumentando la sensación por la niebla y la lluvia incesante. Las ganas están en ebullición por emprender la andadura.

Revisamos la meteo para los próximos días y empieza a mejorar. Tomamos la decisión de estar allí al día siguiente y no demorarlo más, ya que ellos tenían billete de vuelta en 6 días. Nos vimos a las siete de la mañana, recogimos tod el equipo y alimento, lo metimos en el coche y arrancamos hacia el parquing del Entreforc. Los nervios y la excitación eran latentes en nosotros tres, aun sin ser conscientes de las características de la apertura. Esto mismo, se podía apreciar en la forma de hablar y comentar detalles, alguna que otra estupidez y bromas que quitaban “leña al fuego”.

Aparcamos el coche, cogimos un petate cada uno, pesados como el plomo, y empezamos a bajar hacia nuestro destino, el Entreforc. Una hora y media después, estábamos en el mismo sitio donde hicimos el porteo el día anterior. Justo allí, abrimos los petates, sacamos todo el material y empezamos a repartir y organizar. El nerviosismo y la ansiedad van ganando terreno a mi estado normal, quieres empezar a escalar lo antes posible, dice mi parte irracional, pero te das cuenta que no hay línea a seguir sino que hay que crearla, reacción mi parte racional. En ese momento estalló el miedo, nervios, sudor y ansiedad. Después de más de 15 años escalando y conviviendo con sensaciones semejantes, conozco a la perfección cual es mi reacción posterior. Desconexión con lo exterior, conexión con mi interior, templanza, paciencia, organización, serenidad y extrema precaución.

Veo en las caras de mis compañeros sensaciones parecidas, movimientos rápidos, idas y venidas, temas de conversación que hacen resaltar la situación y de repente sale la pregunta “¿quién sale primero?” Miro de nuevo el primer tramo de la pared y pienso “joder, parece fácil. Podría salir yo y así una cosa menos para mi”. No lo digo y de golpe me entra otro pensamiento veloz “mejor deja que juegue el azar y espera el turno que te pueda tocar”. Sacamos recurso y hacemos el juego de los palitos, quién saque el palito más chico, empieza y así sucesivamente hasta quién tenga el palo más largo. Le tocó a Javi, después Rubén y por último yo. El destino jugó sus cartas.

Hacemos un poco de repaso a pie de via, antes de que salga Javi, como organizar material en el arnés, cuanto material llevar escalando, colocación de las cuerdas, etc. y ¡empieza la escalada!

Javi “Rupi” escala dos o tres resaltes fáciles hasta que se topa de frente el primer muro vertical, de unos 4/5 metros. Lo encara y en donde se encuentra más cómodo se dispone a meter ¡el primer chicharro! Emoción por parte del equipo, gritos, jolgorio y cachondeo nos invade al escuchar la máquina. Sigue apretando la chicharrera contra la roca pero le está costando mucho entrar. Le aconsejo que no la apreté tanto, que la deje trabajar sola pero sigue sin entrar bien, no sabemos qué onda. Se oye un grito, “Joder! Esto, no entra!” es la desesperación de “Rupi” ante la poca operatividad de la máquina.

Empezamos a analizar lo sucedido, no entendemos que ha podido pasar. Javi, sigue escalando hasta pasar el muro vertical y encontrarse en una zona más cómoda para revisar el taladro y ver que le ha pasado. “¡El taladro está en el sentido contrario!” rompemos a reir descontroladamente, síntoma de la tensión acumulada hasta ahora. Justo en ese momento fue cuando hicimos del lugar, nuestro “hogar”.

El primer largo se resolvió sin mayores problemas, definiéndose como muros verticales entre resaltes de escalada fácil y roca sólida, pura roca madre. Viene el segundo largo, no se ve nada complicado, es más, un puro trámite para llegar al siguiente donde se encuentra el muro principal de la pared. Este, lo ejecuta Rubén, el cual, se dirige recto desde la R1 y salta un pequeño muro semi vertical, llegando a una buena repisa o terraza. Desde allí se da cuenta que se puede evitar, ese primer tramo del L2, por la derecha en sentido de la escalada y decidimos hacerlo, dando un rodeo por unas terrazas, de derecha a izquierda hasta llegar al muro vertical, situado entre unas enormes bóvedas. Hasta allí, no habíamos hecho más que un puro trámite, ochenta o noventa metros de escalada, para llegar al muro que nos iba a llevar más trabajo.

Comments
  • Albert Agut Busquet
    octubre 5, 2020

    Hola Javier! Me gustaría hacer la vía de las Bóvedas en s’Entreforc, creo que la equipaste tu. Serias tan amable de pasarme el croquis, por favor.
    Mi correo es: albertab93@gmail.com
    Muchas gracias!

  • enero 19, 2021

    Major thanks for the article. Really looking forward to read more. Really Great. Lynnett Kristofer Rudelson

  • febrero 1, 2021

    Four score and seven minutes ago, I read a sweet article. Lol thanks Joeann Otho Sigfrid

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